Tanto en Salientes como en muchos pueblos de alrededor, se
conocen los molinos como construcciones típicas que
aprovechaban la fuerza del agua que discurría por sus
ríos para moler el grano cultivado en las tierras convirtiéndolo
en harina, elemento básico en la gastronomía
de los habitantes. Esta artesana construcción se conoce
como una caseta de piedra en cuyo interior se albergaba un
mecanismo relizado básicamente en madera, que contribuía,
junto con las piedras que realizaban la acción esencial
del molido, a la desintegración del grano en harina.
En las siguentes imágenes se contempla el planteamiento
general de un molino de este tipo, tanto de su cubierta exterior
como de su mecanismo interno, en las cuales puede apreciarse,
además, las diferentes piezas que lo componen, así
como su emplazamiento y sus dimensiones.
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