Cultura
 

  Memorias de un Pueblo
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A qué se jugaba y cómo

    Para entretener el tiempo había varios juegos, como el de la brisca, que consistía (igual que en la actualidad) en seis jugadores o cuatro, pero mejor con seis; y con una baraja de cuarenta cartas de cuatro palos diferentes se repartían tres para cada jugador, se jugaba una cada jugador y luego se robaba otra en cada jugada, hasta terminar todas las cartas ganando el que más tantos hacía.

    También se jugaba al tute, éste se jugaba (igual que en la actualidad) con cuatro jugadores, y se repartían diez cartas por jugador de una baraja de cuarenta cartas de cuatro palos diferentes. Así como la brisca se juega con seis jugadores repartiendo cartas de tres en tres, el tute se juega con cuatro repartiendo de dos en dos.

    En los filandones se jugaba a la xostra, que consistía en pasar una alpargata, ya que zapatillas no había, por debajo de las piernas de los que jugaban. Estos estaban sentados en el suelo, y otro puesto de rodillas delante de los que estaban sentados la buscaba metiendo las manos por debajo de las piernas de los sentados, y la persona donde se encontraba la alpargata era la que perdía y le tocaba buscar de nuevo. De esta forma los hombres aprovechaban para tocar las piernas a las mujeres, y las mujeres para tocar a los hombres por la bragueta.

    Se jugaba a la maya, que consistía en hacer un corro entre los que iban a jugar. Uno contaba empezando por la derecha: "..uno, doli, teli, catoli, quili, quileta, estaba la Reina en su gabinete, vino Gil, apagó el candil, candilín, candilón, justicia y ladrón..", y así hasta que quedaba uno, éste se arrimaba a un sitio que ellos decidían y llamaban "maya", cerraba los ojos y contaba para dar tiempo que los otros se escondieran. Cuando terminaba de contar preguntaba y los otros respondían sí o no según estuvieran de escondidos. Entonces, el que no se había escondido empezaba a buscar, y al primero que encontraba era el que tenía que contar para la próxima vez; y se decía tocando en la maya: "alza la maya por fulano!", y si llegaba antes el que estaba escondido decía: "alza la maya por mi!".

    Jugar a picos consistía en contar como para la maya, y el que le tocaba quedar de piquera corría detrás de los otros hasta que tocaba a uno con la mano, entonces aquel era el que se quedaba de pique para la siguiente vez.

    Cuando se iba con las vacas se solía jugar a la viarda, para eso cada jugador afilaba un palo grueso, que solía ser de piorno, y se hacía una poza pequeña en el suelo que se llamaba ñique. Cada jugador tenía su ñique, y se ponía al lado de su ñique. Otro desde una distancia de unos diez metros tenía otro palo de unos treinta centímetros de largo que lo tiraba hacia los jugadores que estaban al lado de los ñiques, y éstos con el palo que tenían afilado procuraban pegarle al palo lanzado por el otro jugador y mandarlo lo más lejos posible, entonces el que lo había tirado corría a buscarlo, y mientras tanto los otros jugadores con el palo afilado le cavaban torrones en el ñique haciéndolo más grande. El que había ido a buscar el palo o viarda, lo hacía lo más rápido posible para que le cavaran poco y poder meter la viarda en el ñique de los jugadores que no tuvieran su palo metido en su propio ñique, entonces este perdía y era el que tenía que ir a buscar la viarda. Cuando se dejaba de jugar había que tapar los ñiques con los torrones que se habían cavado, y al que no le alcanzaban se le cargaban los torrones que sobraban.



Autor: Modesto González Oveja.
 


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