Para hacer las casas se sacaba el barro
en los Chanetos. Era un barro de color rojo qua hacía
muy buena liga al amasarlo, de esta forma los canteros
podían asentar las piedras cuando hacían las paredes,
al mismo tiempo que tapaban los agujeros para que el aire no
entrara por ellos.
Este mismo barro se usaba para hacer
los hornos de amasar. Con el se revocaban por dentro
las parades del horno, y también se hacía la
campana. Para el que no conozca el horno diré
que eran redondos, con una puerta lateral por donde se metía
la leña para calentarlo, haciendo el fuego dentro.
Cuando la pared interior blanqueaba ya estaba en condiciones
para barrer las brasas que quedaban de hacer el fuego, y seguidamente
se metían las hogazas a cocer. Las hogazas ya estaban
hechas esperando este momento. Seguiré haciedo el horno:
la campana era una bóveda en el pico donde se acumulaba
el humo, dejando así arder la leña. Esta campana
era sólo de barro. El barro también se traía
de Páramo para hacer los hornos. Después de
pasar Peña Abrazada y la Fuente de las Preñadas,
antes de entrar en Páramo, estaba la barrera.
Los hornos solían tener debajo de ellos un hueco llamado
fornichera, que era donde se echaba la ceniza después
de barrer el horno.
La madera con que se construían
las casas solía ser de roble, casi toda había
que cortarla en menguante porque sino se apolillaba, se llenaba
de carcoma. El menguante de Octubre parece que era el mejor
para el corte de la madera. Otra de las cosas que solían
tener en cuenta, era que cuando la cortaban estuviera seca.
De la madera sacaban las tablas, las vigas, hacían
pinos para sujetar las losas en los tejados
De madera hacían las puertas
y las ventanas. Las puertas solían estar hechas en
dos partes: puerta, que era la parte de abajo, y cuarterón
que era la parte superior. Los tabiques eran de madera de
avellano. Fijaban unos palos desde el suelo al techo en los
que clavaban horizontalmente otros palos rajados, los cuales
rellenaban con virutas de madera y revocaban con barro. Los
pisos de las habitaciones eran de tablas de roble, y el de
las cocinas de piedras.
En el centro de la cocina
estaba la chariega, donde hacían el fuego. Esta
chariega era de piedras puestas de canto lo más juntas
posible para que el fuego no las quemara. Sobre la chariega
se colocaban los murillos, en los que se apoyaba la
leña para que ardiera mejor. Sobre las vigas y frente
a la chariega estaba la pregachera, donde iban enganchadas
las pregancias, sobre las que se colgaba el pote para
hacer la comida. En el techo estaba la tronera, por
la que salía el humo. Como no había muchas cerillas,
para conservar el fuego de un día para otro, se nublía
la lumbre. Esto era tapando las brasas con ceniza. Si este
se apagaba había que ir a la casa de algún vecino
a por brasas para encenderlo de nuevo. Las brasas se traían
en una madreña, así no se apagaban. Como el
fuego estaba en el suelo, no tenía chimenea, siempre
había humo que se extendía por toda la casa,
así que estaban llenas de sarro por todas las bigas
y tablas del techo. Por último, alrededor de la chariega
estaban los escaños donde se sentaba la gente. Estos
solían tener un agujero donde se metía una horqueta
para cuando se hacía el San Martino colgar trozos de
carne y cortarla para hacer los chorizos.
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