Una de las plantas que más se
utilizaban eran los gamones. A pesar de ser una
planta que las vacas no querían, era una planta que nacía
muy temprano. Por el mes de Marzo ya empezaba a nacer, y en
cuanto tenía unos diez centímetros ya se empezaban
a arrancar para echárselas a los cerdos. Gracias a estos
gamones los cerdos se iban manteniendo hasta que llegaban
las hojas de llamera.
Pero los gamones creaban algún
problema y trabajo. Cuando florecían en los prados había
que esgamonitarlos (así se llamaban las flores,
gamonitas). Esto consistía en cortarles
la flor con un palo para que así no criaran unas semillas
que hacían peso al cargarlos en el carro. Además,
si no se les cortaba la flor se ponían duras, y a la
guadaña no le favorecía nada. Las gamonitas
únicamente se usaban para tapar el veliecho de
las ollas de la nata.
Para echar de comer a los cerdos
también se utilizaban las llameras, se
les daba la hoja en una especie de ensalada, y si no iba acompañada
de harina no las querían. De la llamera también
se utilizaba la madera para hacer calabazas para ruedas
de carros.
Los helechos (feleitos)
para mi es una planta muy inteligente, nace por el mes de
Junio, y de esta manera casi nunca hiela. El feleito
se usaba para tapar las patatas en las bodegas, para que no
se helaran por el invierno, y algunas veces para mullir los
cerdos.
La carqueisa, a parte
de ser el primer alimento para las vacas en primavera se utilizaba
para fregar las ollas de la leche. Y muchas veces para fregar
el suelo de las cocinas, que solían ser de piedra.
Las escobas se usaban
para muchas cosas, en escobazos para barrer toda la casa y
también el horno cuando se amasaba, se mullían
los pajares para echar la hierba; y para encender el fuego,
que era para lo que más se utilizaban.
El centeno, planta que dió
vida a todos los habitantes del pueblo, tanto a personas como
a animales. Aparte del grano, del que como es sabido se hacía
el pan y el pienso para el ganado, la paja se aprovechaba
para el jergón de la cama (este consistía
en una tela hecha de lino llena de paja). De la paja se hacían
los bilortos para atar al mismo centeno, el trigo,
la cebada y los cuelmos de la misma paja, que servían
para techar las casas. Era imprescindible para mullir el ganado.
También se hacían corras para poner debajo
de las calderas de cobre, para que no se abollaran. Y de paja
se hacían pachizos para alumbrar de noche.
Del trigo se hacían
y se sigue haciendo el pan y toda clase de repostería.
Se hacía el bollo de caldera, las migas,
los fisuelos y las papas, aunque estas también
se hacían de maiz; y digo hacían por que ahora
ya no se estila hacer estas comidas, aunque los fisuelos
y los churros todavía se cocinan en algunas ocasiones.
Como plantas medicinales había
infinidad: la genciana, la valeriana, la cilidonia,
el romero, el bálsamo, la triaca, la vasamina,
la escorzonera, el bedegambre, la hierba de la fueira,
la malva, el malvavisco, el orégano, la tila, el té,
la manzanilla, y otras muchas que por ser menos útiles
no nombro aquí.
El árbol más utilizado
creo que era el abedul. De él se hacían
madreñas, escaleras, arados, y piértigas
del carro. También se hacía tabla, y de la monda
se sacaban las yérgolas para tapar las colmenas
y ahumar las madreñas.
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