Breve Historia
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| Como en la mayoría de los
pueblos bercianos, también en Salientes existe el típico
castro de origen astur; el resto era una auténtica selva
por la frondosidad de sus bosques y la fiereza de los animales
que habitaban estas tierras. Los romanos apenas dejaron una
presencia clara en la zona, por lo que en casi todo el Medievo
el castro también sirvió de vivienda para los
más poderosos del lugar, mientras que algunos vasallos
trabajaban siglo tras siglo en convertir el bosque en pastos
y tierras de fértil cultivo. Las ermitas de San Pelayo
y San Roque atestiguan el culto cristiano.
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[Ruinas de la Ermita de San Pelayo]
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Con el paso de los siglos Salientes creció hasta convertirse
en una de las zonas de mayor riqueza ganadera del entorno. Su
cenit llegaría en pleno siglo XX: el senador y médico
del rey Alfonso XIII, Baldomero González Álvarez,
consiguió arrancar de los presupuestos nacionales un
poco de dinero para la actual carretera que comunica Salientes
con "el resto del mundo". Además, una serie
de pequeñas obras públicas y de servicios dieron
un aspecto más contemporáneo a la localidad.
Son pocos los habitantes que residen en Salientes durante el
año, pero en verano es distinto, en verano vienen los
hijos y nietos.
En ésta época el juego de los bolos vuelve a ocupar
algún que otro rincón del pueblo, principalmente
la Plaza de Don Claudio.
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Desarrollo Turismo Rural: Noelia Escudero Vidal. |
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